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El Kurgan; un descalabro en los planes.

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Hace cosa de cuatro o cinco años, me topé con un libro económico y de pasta dura, lo cual me llamó mucho la atención, sobre todo por los acabados del libro, así que decidí darle una oportunidad. Y qué bueno que lo hice, era el primer libro de la saga TIRANO, de Christian Cameron, en donde cuenta las fatalidades de la guerra de Macedonia, liderada por Alejandro Magno, contra el mundo. Seguimos la historia de Kineas de Atena, un general   curtido en la guerra de guerras, con la fuerza militar suficiente para conquistar ellos solos una nación pequeña. La historia me atrapó, tanto que compré los siguientes 4 libros de la saga (aún me debo el último) y dentro de toda la trama y elementos históricos, hacen mención a una palabra que me atrapó mi interés, “El Kurgan”  El término kurgán proviene de la palabra rusa (de origen turco) que designa un enterramiento provisto de un túmulo, debajo del cual está la cámara funeraria, normalmente construida en madera. Este ...

Ahogarse

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Seguramente la mejor  sensación en el mundo es sentir que te ahogas, que tragas litros y litros de agua y te hundes en las oscuras entrañas de ese inmisericorde Dios submarino; y todo para resurgir y tomar aire, fuerza, impulso, sales vivo de esa experiencia y por lo tanto más fuerte.  La mejor sensación en el mundo es sentir que lo pierdes todo sólo para volver a levantarte de entre los escombros. Con una determinación mayor, con una claridad y una visión con la que no contabas anteriormente.  Así me sentí este último par de (¿meses?) días, como un náufrago sin rumbo, a punto de sucumbir entre la tristeza y la frustración. Benditos los dioses recordé una pequeña historia que tenía en una vieja carpeta de ilustraciones, así que la busqué, la desempolvé, saqué las viejas hojas del guion, el arte en bocetos y me puse en marcha, con mi antiguo amor, el dibujo. El simple hecho de volver a tomar el lápiz, la libreta y los estilógrafos, ya era en sí, un reto...

La guarida del Perro

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La entrada del callejón es un pasillo largo adornado por dos paredes de adobe viejo y descascarado, y con todo, se puede ver la fuerza de ambos edificios sosteniendo casas de dos pisos. Se extiende media cuadra para dividirse en un pequeño cruce, de ahí se puede mover uno a derecha o izquierda, adentrarse a la colonia o regresar sobre sus pasos hacia la avenida. Pero debes avanzar si quieres llegar a tu destino, ahí donde la atención y las ganas de trabajar se nota en cada fibra del lugar y de su dueño, hablo de “La Barbería Méndez”. La primera vez que me topé con Alan “El Perro” Méndez   fue por una de esas extrañas casualidades donde no encontraba alguien que me cortara el   cabello. La última señora fue una maestra del machete laser con poco toque y carisma y lo que menos quería era   volver a caer en sus malévolas manos. Así que con todo y la desesperación, me dejé la greña más larga que de costumbre; y ahí anduve, vagando como un loco salvaje, pero con m...

Onslaught

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Hoy aproveche el “raid” que me dieron mis compas Karla y Ricardo al centro de Torreón y llegué a la tienda de comics “Kingdome”. Entre la plática y las risas me topé con un ejemplar que yo hacía perdido muchos años atrás, el número tres de la serie “X:MEN “Onslaught “ (originalmente publicada en X:Men #54, julio 1996) Ver el ejemplar entre una pila de más números casi hizo que soltara un suspiro. Mi pasión por los comics y su lectura viene desde muy pequeño, mis padres me regalaban comics de La Pantera Rosa, Tom y Jerry y uno que otro de los Looney tunes, pero fue a la edad de ocho años que una tía me envío un título de X:Men. Casi me volví loco con aquel número, en donde el protagonista era Bishop, el enviado del futuro, quien juraba que Gambit era el perro mutante traidor. Para mi mala suerte (al momento) el título estaba en inglés y yo, a mis ocho años, apenas leía en español, lo mejor que pude hacer fue conseguir un diccionario y poco a poco y de manera “Cucha” ir desen...

Farewell, my love.

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Hoy, por la mañana, desperté con esa sensación que deja el cambio inminente, esa que te hace sentir una emoción de confianza y plenitud,   pero al mismo tiempo un ligero dolor en el pecho. Hoy tenía que despedirme de mi familia de trabajo. Los mismos con los que me desvelé, tanto trabajando como loco para sacar adelante un proyecto, como tomando cerveza como unos monos salvajes, entre planes concretos a otros que nunca llegaron a realizarse. Tan sólo el llegar a la oficina, por la mañana, ya la podía sentía distinta, impropia está vez. Pues tantas otras mañanas, desde el inicio, que llegaba como si   fuera mi hogar, pensando en lo que me deparaba el día, entre nerviosismo y emoción;   hoy fue una mezcla de resignación y amor. Vi cada pared, cada nuevo arreglo, cada detalle y cada rincón para no olvidarlo. Intenté hacer reír cuanto pude a mis compañeros de diferentes departamentos, y si, también hacerlos renegar.   Nos llenamos de abrazos, despedidas desd...