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Cine de Terror, una breve historia

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“El hombre, en su incansable búsqueda de conocimiento y entendimiento del universo buscó a su Dios, pero en el camino solo crearon más monstruos” El miedo, como la alegría o el asombro, siempre han sido esenciales en la vida o existencia del hombre. Y en el caso del cine su origen va de la mano con la creación del mismo sistema de entretenimiento.  En 1896, durante aquella mítica presentación de los hermanos Lumiere, “L’arrivée d’un train à La Ciotat” o La llegada del tren, la dupla Lumiere sorprendió a los espectadores al punto de que muchos de ellos salieron corriendo de la carpa improvisada a modo de cine. Creían, según se cuenta, que el tren saldría de la pantalla y los aplastaría. Pero la primera cinta que fue considerada como de terror corrió a cargo de Georges Méliés, llamada La mansión del diablo, en 1896, a principios de 1900, Francia se llevaría el estatuto de precursor del cine de terror, con cintas como El diablo en el convento, el Diablo Negro, ambos de Méliés,...

Abajo, tan arriba.

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      - Tuve nuevamente ese sueño extraño, ¿sabes? Ese en donde estoy cayendo, en medio de una           absoluta oscuridad, dentro de un azul profundo. Caía con una gracia lenta, como si el tiempo se hubiera detenido, todo estaba confuso, intentaba moverme de la posición en la que estaba, pero era imposible. Entonces vinieron los truenos. Las luces destellantes me hicieron ver donde estaba cayendo, aquel espacio tan enorme, me pareció confuso y al mismo tiempo tan familiar. Quise hablar, gritar, pero todo lo que pude ver eran las palabras salir de mi boca en forma de burbujas, mi comprensión del lugar fue absoluta. No caía en un bastó cielo nocturno, sino en las más oscuras profundidades del mar y lo comprobé cuando otro trueno se alzó sobre los cielos acuáticos, y pude ver un sin fin de criatura marinas moviéndose como extrañas sombras. Cientos y miles de peces navegando sin ruta, mantarrayas dando rodeos, un par de...

El monstruo de Taquilla

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El cine actual porta de una nueva disposición frente al mercado global. Ya no es simplemente la misión de entretener la que tiene de objetivo la meca del más famoso entretenimiento; ahora entre mayor inversión, mayor es su ambición y esa es romper récord en taquilla llevándose cuantiosas ganancias en miles de millones que ni siquiera podemos deletrear. 1991 fue el año de mi debut como fanático del cine, aquel burdo y oscuro lugar lleno de butacas, gente y olor a palomitas, donde un mini mercadito de dulces, juguetes de aluminio y demás parafernalia, nos esperaba al entrar o salir del lugar. Fue en ese año cuando vi “Las Tortugas Ninja 2: El secreto del Ooze” Después de una hora con 28 minutos de ver unas gigantescas y verdes botargas de tortugas, gritando, pateando y dejando en claro que la pizza y el arte Ninja son los que mandan, salimos de la función con un dejo de emoción y el corazón lleno (Por no decir del estómago, lo siento por mi padre, quien nos llevó) Para mí...

La Caída

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Lo difícil, para él, no había sido la decisión que tomó, sino completar el jodido nudo para que resistirá el impacto y el peso. Una vez terminado esto, se posó a la orilla de la baranda, y por última vez, sintió las texturas que le rodeaban. La porosidad de la barra de metal que siempre quiso pero nunca pintó, la tierra adherida a la pared, un síntoma visible del sufrimiento continuo. La vieja enciclopedia, ahora entre sus brazos, un recuerdo infalible de aquellos días en los que hubo un poco de amor y paz, como slogan de alguna canción hippie. Respiro hondo, no para tomar aire, sino para sentirlo circular por el pasillo de dos pisos, puso especial atención en los sonidos a su alrededor, las quejas, los ir y venir de los vecinos, los perros aullando a lo lejos, como si estos compartieran la pena o el dolor. Y al fondo de todo esto, como un gran Tenor, se esuchaba a Nat King Cole con su hermosa melodia "Unforgettable" -Unforgettable That's what you...

El Cruce

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Encendió un cigarrillo justo después de subir las ventanas de su vieja camioneta Ford. Apagó el arranque, se quitó el cinturón de seguridad y se recostó en el asiento. Le dio un par de caladas al cigarro, dejando escapar el humo y ver las ondas subir por la cabina. “Divino” pensó.  La noche era apacible, reinaba la calma, justo antes de subir las ventanas, él había escuchado claramente el canto de los grillos, aquella extraña sinfonía nocturna. Además de eso, nada más se escuchaba. La carretera tenía un aspecto formidable. Daba nostalgia verla así, abandonada, desierta y dormida. Él suspiró, volvió a darle una calada al cigarro y puso ambas manos al volante, trató de girarlo, atascarlo antes de que otra cosa sucediera.    “Bien” pensó, “así estará bien” se terminó el cigarrillo, tomó otro de la cajetilla y lo encendió, se acercó al volante con el fin de asomarse, a través del parabrisas, para ver lo que le concernía al momento. Pudo verlo y sonrió. Bien...

Algo Nuevo, Alguien más.

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"Creo que es lo que necesitamos, ¿Sabes? Darnos espacio sin rendirnos. Volver a empezar sin dejarnos. Como si acabaramos de conocernos. Como si recién empezaremos. Reforzar lo nuestro. Creo que eso es lo que realmente necesitamos, ¿sabes?  Volver a empezar" Y volvimos a empezar,  yo con un par de botellas diarias  y ella con alguien más. # ElPoemaDeLosCorazonesRotos     # AlgoNuevoAlguienMás # ReflexionesDeMadrugada     # ALasCuatroAMTodosLosDemoniosVuelven   # HaikuDeLosBorrachos

Todo se ve hacia dentro

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Anoche te soñé Los mismos ojos y la misma sonrisa que me conquistó. Pero la historia era diferente. Esta vez eramos amigos, aún después de todo lo que ya habíamos pasado juntos. Y vivíamos tan cerca que con el simple hecho de asomarme por la ventana de mi estudio podía verte, al cruzar la calle, atenta, concentrada, trabajando en tus cosas. Sentías mi mirada, alzabas la vista y sonreías. Te escribía y respondías, siempre a diario. "Puedo verte" era el titulo en el primer correo. "Lo sé, Carajo, todo se ve hacia dentro" respondías. Ambos son reíamos viendonos directamente a través de las ventanas y levantando la mano a modo de saludo. Tu, sonriendo, presumiendo tus dientes grandes y tus ojos cafés con forma ovalada, tu piel morena y tu cabello excesivamente corto. Yo, en frente, sonriendo como la primera vez que te vi, mientras tomaba café. Fue difícil desprenderme de ti. Aceptar que te habías ido. Caminar a todos lados con la sensación d...