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El Cruce

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Encendió un cigarrillo justo después de subir las ventanas de su vieja camioneta Ford. Apagó el arranque, se quitó el cinturón de seguridad y se recostó en el asiento. Le dio un par de caladas al cigarro, dejando escapar el humo y ver las ondas subir por la cabina. “Divino” pensó.  La noche era apacible, reinaba la calma, justo antes de subir las ventanas, él había escuchado claramente el canto de los grillos, aquella extraña sinfonía nocturna. Además de eso, nada más se escuchaba. La carretera tenía un aspecto formidable. Daba nostalgia verla así, abandonada, desierta y dormida. Él suspiró, volvió a darle una calada al cigarro y puso ambas manos al volante, trató de girarlo, atascarlo antes de que otra cosa sucediera.    “Bien” pensó, “así estará bien” se terminó el cigarrillo, tomó otro de la cajetilla y lo encendió, se acercó al volante con el fin de asomarse, a través del parabrisas, para ver lo que le concernía al momento. Pudo verlo y sonrió. Bien...

Algo Nuevo, Alguien más.

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"Creo que es lo que necesitamos, ¿Sabes? Darnos espacio sin rendirnos. Volver a empezar sin dejarnos. Como si acabaramos de conocernos. Como si recién empezaremos. Reforzar lo nuestro. Creo que eso es lo que realmente necesitamos, ¿sabes?  Volver a empezar" Y volvimos a empezar,  yo con un par de botellas diarias  y ella con alguien más. # ElPoemaDeLosCorazonesRotos     # AlgoNuevoAlguienMás # ReflexionesDeMadrugada     # ALasCuatroAMTodosLosDemoniosVuelven   # HaikuDeLosBorrachos

Todo se ve hacia dentro

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Anoche te soñé Los mismos ojos y la misma sonrisa que me conquistó. Pero la historia era diferente. Esta vez eramos amigos, aún después de todo lo que ya habíamos pasado juntos. Y vivíamos tan cerca que con el simple hecho de asomarme por la ventana de mi estudio podía verte, al cruzar la calle, atenta, concentrada, trabajando en tus cosas. Sentías mi mirada, alzabas la vista y sonreías. Te escribía y respondías, siempre a diario. "Puedo verte" era el titulo en el primer correo. "Lo sé, Carajo, todo se ve hacia dentro" respondías. Ambos son reíamos viendonos directamente a través de las ventanas y levantando la mano a modo de saludo. Tu, sonriendo, presumiendo tus dientes grandes y tus ojos cafés con forma ovalada, tu piel morena y tu cabello excesivamente corto. Yo, en frente, sonriendo como la primera vez que te vi, mientras tomaba café. Fue difícil desprenderme de ti. Aceptar que te habías ido. Caminar a todos lados con la sensación d...

La mosca que se suicidó.

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Comenzó con un zumbido, corto, lejano e intermitente. Que luego, poco a poco, tomó fuerza. Me desperté a duras penas, con la fuerza de un popote de plástico al fuego, me senté al borde de la cama y consulté el reloj. 2:22 de la mañana. Hay muchas leyendas sobre esa hora, pero en ese momento lo que me perturbaba era el zumbido. ¿De dónde venía? ¿Qué clase de monstruo fantasmal podría provocar semejante ruido a tan altas horas de la madrugada? Me concentré cerrando los ojos. Respirando suavemente, intentando localizar el origen procedente del zumbido. Pero este, como una bestia inteligente que escuchara mis pasos, cesó. El ruido se apagó sin más. Justo así como empezó. Regresé a mi cama, al calor de las cobijas y la soledad compartida con la almohada, estaba recuperando el sueño, cayendo en la espiral de nuestro reino hacia el inframundo de la pérdida de la conciencia. Entonces volví a escucharlo. Era más fuerte, estaba más cerca de mí, me quede agazapado intentando descif...

La pared de fuego

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El dolor y el odio es igual que el fuego. ¿Saben que es lo verdaderamente triste en estos momentos? la poca empatía por la vida humana. Estamos ante un accidente de grandes escalas, uno a fuerza de acción y reacción, uno que se vio venir a lo lejos. Desde la línea divisoria del campo en el que estaba enterrado aquel gasoducto, hasta cada uno de nuestros hogares al enterarnos de la "fiesta de rapiña" que se estaba llevando a cabo. Una donde, al final, fuimos testigos del mism o infierno que se desato en forma de gigantesca columna de fuego. Como en las letras del libro sagrado o en cualquier cuento de aquellos autores de la literatura de terror que tanto nos gustan. Sólo que esta vez hubo consecuencias fatales. ¿Saben que es lo verdaderamente cabrón? Las burlas, la saña, la justificación con la que hacen (o, hacemos) mofa de la tragedia. Buscamos desesperadamente un porqué que terminamos esparciendo odio y risas a costa de otros. Estoy muy le...

Frágil

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-           La vida es frágil Me desperté con esa frase en la cabeza, al sentarme al borde de la cama y respirar me sentí aliviado de estar nuevamente vivo.  Me levanté, me cambié de ropa y comencé mí día a día como la ley de lo cotidiano me lo dictaba. Sin embargo esa frase seguía ahí, marcada en la piedra de mi cerebro.  "La vida es frágil"  Pensé en mis niños, en mis hermanos, padres y amigos. En todas esas personas que se levantan a diario y dan lo mejor de sí, aun cuando a veces no quede mucho de uno para dar.  Me serví el almuerzo, y al terminar el ritual me dediqué a unas pequeñas tareas del hogar. Lavé los trastes que usé, serví a Salem, mi gato, su comida; vacíe el arenero y saqué la basura. Ya listo para partir seguía sintiendo esa extraña sensación de dolo, vi los libros llenos de polvo y pensé "si regreso sano y salvo a casa los limpiare a conciencia" me di la vuelta para salir y enton...

Dentro de la cueva

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El timbre del teléfono la despertó súbitamente, sentía la cabeza tres veces más grande de lo normal, sabía que no debía haber comido tanto la noche anterior. Era lo único negativo sobre la cena cargada.  El sonido del celular la estaba volviendo loca. Se levantó de su cama, incluso con las temperaturas tan bajas a esa hora de la mañana, salió descalza y vistiendo solamente un top ligero y sus calzoncillos. Sus largas piernas recibían con alegría la poca luz que entraba a sus aposentos. Se alisó el cabello peinándose hacia atrás, descubriendo unos preciosos y felinos ojos. Caminó con un paso sensual hacia el origen del sonido, rebusco a tientas entre la ropa tirada en el suelo.  "¿En dónde está ese condenado mugrero?" Pensó Entonces, con la cabeza un poco más despejada recordó, con un tanto de alegría, que ella no usaba un teléfono celular. Río por lo bajó y regresó sobre sus pasos.  Sí. Se había olvidado de la cena. Entró en las profundida...