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Todo se ve hacia dentro

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Anoche te soñé Los mismos ojos y la misma sonrisa que me conquistó. Pero la historia era diferente. Esta vez eramos amigos, aún después de todo lo que ya habíamos pasado juntos. Y vivíamos tan cerca que con el simple hecho de asomarme por la ventana de mi estudio podía verte, al cruzar la calle, atenta, concentrada, trabajando en tus cosas. Sentías mi mirada, alzabas la vista y sonreías. Te escribía y respondías, siempre a diario. "Puedo verte" era el titulo en el primer correo. "Lo sé, Carajo, todo se ve hacia dentro" respondías. Ambos son reíamos viendonos directamente a través de las ventanas y levantando la mano a modo de saludo. Tu, sonriendo, presumiendo tus dientes grandes y tus ojos cafés con forma ovalada, tu piel morena y tu cabello excesivamente corto. Yo, en frente, sonriendo como la primera vez que te vi, mientras tomaba café. Fue difícil desprenderme de ti. Aceptar que te habías ido. Caminar a todos lados con la sensación d...

La mosca que se suicidó.

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Comenzó con un zumbido, corto, lejano e intermitente. Que luego, poco a poco, tomó fuerza. Me desperté a duras penas, con la fuerza de un popote de plástico al fuego, me senté al borde de la cama y consulté el reloj. 2:22 de la mañana. Hay muchas leyendas sobre esa hora, pero en ese momento lo que me perturbaba era el zumbido. ¿De dónde venía? ¿Qué clase de monstruo fantasmal podría provocar semejante ruido a tan altas horas de la madrugada? Me concentré cerrando los ojos. Respirando suavemente, intentando localizar el origen procedente del zumbido. Pero este, como una bestia inteligente que escuchara mis pasos, cesó. El ruido se apagó sin más. Justo así como empezó. Regresé a mi cama, al calor de las cobijas y la soledad compartida con la almohada, estaba recuperando el sueño, cayendo en la espiral de nuestro reino hacia el inframundo de la pérdida de la conciencia. Entonces volví a escucharlo. Era más fuerte, estaba más cerca de mí, me quede agazapado intentando descif...

La pared de fuego

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El dolor y el odio es igual que el fuego. ¿Saben que es lo verdaderamente triste en estos momentos? la poca empatía por la vida humana. Estamos ante un accidente de grandes escalas, uno a fuerza de acción y reacción, uno que se vio venir a lo lejos. Desde la línea divisoria del campo en el que estaba enterrado aquel gasoducto, hasta cada uno de nuestros hogares al enterarnos de la "fiesta de rapiña" que se estaba llevando a cabo. Una donde, al final, fuimos testigos del mism o infierno que se desato en forma de gigantesca columna de fuego. Como en las letras del libro sagrado o en cualquier cuento de aquellos autores de la literatura de terror que tanto nos gustan. Sólo que esta vez hubo consecuencias fatales. ¿Saben que es lo verdaderamente cabrón? Las burlas, la saña, la justificación con la que hacen (o, hacemos) mofa de la tragedia. Buscamos desesperadamente un porqué que terminamos esparciendo odio y risas a costa de otros. Estoy muy le...

Frágil

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-           La vida es frágil Me desperté con esa frase en la cabeza, al sentarme al borde de la cama y respirar me sentí aliviado de estar nuevamente vivo.  Me levanté, me cambié de ropa y comencé mí día a día como la ley de lo cotidiano me lo dictaba. Sin embargo esa frase seguía ahí, marcada en la piedra de mi cerebro.  "La vida es frágil"  Pensé en mis niños, en mis hermanos, padres y amigos. En todas esas personas que se levantan a diario y dan lo mejor de sí, aun cuando a veces no quede mucho de uno para dar.  Me serví el almuerzo, y al terminar el ritual me dediqué a unas pequeñas tareas del hogar. Lavé los trastes que usé, serví a Salem, mi gato, su comida; vacíe el arenero y saqué la basura. Ya listo para partir seguía sintiendo esa extraña sensación de dolo, vi los libros llenos de polvo y pensé "si regreso sano y salvo a casa los limpiare a conciencia" me di la vuelta para salir y enton...

Dentro de la cueva

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El timbre del teléfono la despertó súbitamente, sentía la cabeza tres veces más grande de lo normal, sabía que no debía haber comido tanto la noche anterior. Era lo único negativo sobre la cena cargada.  El sonido del celular la estaba volviendo loca. Se levantó de su cama, incluso con las temperaturas tan bajas a esa hora de la mañana, salió descalza y vistiendo solamente un top ligero y sus calzoncillos. Sus largas piernas recibían con alegría la poca luz que entraba a sus aposentos. Se alisó el cabello peinándose hacia atrás, descubriendo unos preciosos y felinos ojos. Caminó con un paso sensual hacia el origen del sonido, rebusco a tientas entre la ropa tirada en el suelo.  "¿En dónde está ese condenado mugrero?" Pensó Entonces, con la cabeza un poco más despejada recordó, con un tanto de alegría, que ella no usaba un teléfono celular. Río por lo bajó y regresó sobre sus pasos.  Sí. Se había olvidado de la cena. Entró en las profundida...

"Cosas Necesarias"

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Hablar de Stephen King es hablar de dos cosas importantes. Numero 1: Habrá Terror y no solamente del sobrenatural, sino de aquel terror de encontrarte con algo que refleje tu propia humanidad y aun peor, tu propia mortandad. Y numero 2: La humanidad y realismo con el que retrata a todos sus personajes estará presente durante todo el camino a recorrer. Y en efecto “La Tienda” no deja dudas al respecto. Llena de personajes inolvidables, situaciones incomodas y elementos sobrenaturales todo esto dentro del pequeño pueblo de Castle Rock (si, como el del show) y una pequeña tienda que está por hacer su apertura bajo el título de “Cosas Necesarias” y que atraerá la atención de las personas que habitan ese pequeño pueblo, ofreciéndoles lo que necesitan aun cuando ellos mismos ni siquiera sepan que era hasta ese momento. Una lectura muy a lo StephenKing que se agudiza conforme avanza y nos lleva de la mano a conocer Castle Rock como si fuera nuestro propio barrio. El ...

El Canto de las lluvias.

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Cuando las lluvias cesaron, fue como un respiro para los habitantes de la vieja vecindad. Algunos daban gracias, otros soltaban el aire retenido en sus pulmones, como si lo hubieran guardado durante los últimos cinco días. La crisis parecía haber terminado, los viejos departamentos soportaron la tortura e inclemencia del tiempo. Los cimientos más fuertes probaron su nombre después de que los truenos y relámpagos cayeran a tierra. Los habitantes de la vecindad se dedicaron a limpiar lo primordial. El agua había alcanzado el interior de las viviendas, había destruido muebles viejos, conseguidos a base de esfuerzo y sacrificio. Algunas ventanas se rompieron con los estruendos del cielo.   Los patios llevaban vestidos de hojas mojadas y ramas partidas. Las paredes y techos tenían marcas de agua por algunas esquinas. Los habitantes, dolidos pero a la vez agradecidos, salieron de sus casas, como en un acuerdo en silencio ...